Hay personas que venden coches. Y hay personas cuya vida gira en torno a los coches desde su infancia. Yo pertenezco al segundo grupo.
Porsche me ha acompañado durante más de 35 años, tanto dentro como fuera del circuito. Desde el karting, pasando por el automovilismo profesional, hasta numerosas participaciones en la Porsche Carrera Cup, las series de carreras GT, la Asia LeMans Series, las 24 Horas de Dubái y las 24 Horas de Nürburgring, he tenido la oportunidad de vivir la marca desde una perspectiva que me sigue marcando hasta hoy. Durante este tiempo he forjado innumerables amistades y contactos: con pilotos, coleccionistas, talleres, equipos de competición y personas que viven la pasión por Porsche con la misma intensidad. Esta red me abre una y otra vez las puertas a vehículos especiales y a sus historias.
No me interesa ofrecer el mayor número posible de coches. Me interesan los coches adecuados. Vehículos con carácter, un historial verificable y una historia que los haga únicos. A menudo son precisamente estos detalles los que no se encuentran en un anuncio. Por eso no me considero un concesionario clásico, sino alguien que descubre Porsche excepcionales, comprende su historia y la transmite a personas que saben apreciarla en su justa medida.
Para mí, un Porsche especial es más que un coche. Es un pedazo de automovilismo, ingeniería y recuerdos, y eso es precisamente lo que hace que la búsqueda del próximo vehículo extraordinario resulte emocionante una y otra vez. Por supuesto, un buen Porsche no solo me convence sobre el papel, sino también cuando giro la llave.

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