Ya el Turbo normal era un vehículo potente en el sentido estricto de la palabra.
No pretendía impresionar a su conductor, sino saber si se había ganado su confianza. Los deportivos modernos de alto rendimiento despliegan sus capacidades con la cortesía de un maître bien educado. El Turbo nunca lo hizo así. Esperaba. Evaluaba. Y cuando, por fin, convencía con firmeza a su compresor para que colaborara, ocurría algo que hoy en día casi solo se conoce por los relatos:
el conductor tenía que poner de su parte.
Entonces llegó la pequeña «S».
Una sola letra.
En nuestra imaginación, la reunión de aquel entonces en Weissach transcurrió de la siguiente manera.
«El Turbo tiene ahora 360 PS».
«¿Es suficiente?»
«En realidad, sí».
«¿En realidad?»
«Bueno, sí…»
«Pues entonces construiremos el motor que, en realidad, queríamos construir».
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Así es más o menos como deben empezar las revoluciones.
Porque, oficialmente, el Turbo S tenía entonces 385 PS.
Oficialmente.
En Porsche, esa palabra tiene a veces el mismo valor de entretenimiento que los datos de consumo de los doce cilindros italianos. Se toman nota de ellos cortésmente. Pero nada más.
Quien haya tenido alguna vez la suerte de probar uno de estos motores seleccionados a mano en un banco de pruebas, aún hoy se sorprenderá de la notable modestia de esa cifra oficial. Cuatrocientos veinte. A veces, incluso cuatrocientos treinta caballos. No gracias a trucos posteriores. Sino tal y como salían de fábrica.
Pero lo sorprendente no es la potencia.
La potencia se puede medir.
El carácter, no.
Y es que este motor posee una cualidad que hoy en día está casi extinguida. No le importa si su conductor tiene valor.
El conductor debe resolver por sí mismo esa cuestión del valor. El turbo simplemente cumple y no se preocupa de si el conductor podría excederse. Él mismo lo descubrirá.
Quien pise el acelerador demasiado pronto, aprenderá lo que es la humildad. Quien tenga paciencia, vivirá momentos en los que la palabra «aceleración» de repente suene como un eufemismo inadecuado.
El Turbo S no solo gana velocidad, sino que también inspira reverencia.
En breve le revelaremos todo lo que hay que saber sobre el vehículo que aquí se presenta y le pedimos un poco de paciencia.
Con nuestras mejores recomendaciones para una de las máquinas de conducción más potentes que hemos tenido el placer de conocer en nuestra trayectoria empresarial de más de cuatro décadas.
El equipo de dls
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