Porsche 968
Remarcamos
- Una configuración preciosa
- En perfecto estado
- Azul medianoche metalizado: un color propio de la época
Porsche 968 de 1992
En la maravillosa historia de Porsche, es fácil enamorarse del 356 y del 911, y también del Boxster y del Cayman. Pero cuando el 911 atravesó una mala racha a finales de los años 70, Porsche se planteó sustituir ese modelo, ahora icónico, por una nueva familia de coches. Coches construidos en torno a la misma idea, pero que ofrecían una gama más amplia para el mercado: los coches con transmisión transaxle. El 924, un modelo básico y cuidado que utilizaba componentes de empresas asociadas. El 944, como deportivo ligero. Ambos se ofrecían en varias versiones para satisfacer las necesidades de los compradores. También llegó un nuevo GT, el 928. Y, por último, pero no por ello menos importante, este: el encantador y único 968 de Porsche.
El término «transaxle» alude a la disposición común del motor en estos modelos: motor en la parte delantera y caja de cambios en la trasera para mejorar la distribución del peso. Y, de hecho, es precisamente esa transmisión la que hace que el 968 sea especialmente singular dentro de esta familia. Estaba equipado con un motor de cuatro cilindros de tres litros exactos. ¿Por qué no 3,2? En aquel momento, simplemente no era posible: cualquier cilindrada superior a tres litros provocaba un desequilibrio excesivo.
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