Bueno, volvamos al 997 en cuestión. Y menuda historia tiene. Y es que este ejemplar no comenzó su vida en Stuttgart ni en Zuffenhausen, sino en Tokio. Se entregó nuevo en febrero de 2005 en el Porsche Center Hamadayama de Suginami, y se ha conservado impecablemente bajo el cuidado de sus propietarios japoneses. Y si hay algo que saben hacer los japoneses es cuidar sus coches como si fueran de porcelana. Por eso, este apenas ha rodado. Casi veinte años de cariño japonés, con un kilometraje medio anual que dejaría boquiabierto incluso a un conductor ocasional jubilado.
En 2024 llegó a los Países Bajos, debidamente revisado, y fue tratado en Carshop Fortuin, en Noordwijk, con una capa de sellado cerámico Angelwax Nebula. Completo con número de garantía, como debe ser. La pintura negra, negro intenso metalizado, brilla así como un piano de cola pulido en el escenario de un concierto. El negro intenso en un 911 es una elección para los puristas, pues el negro no perdona nada. Pero si está bien cuidado, y este lo está, hay pocas cosas más bonitas.
Bajo el capó, o mejor dicho, detrás del eje trasero, se encuentra el famoso motor bóxer de seis cilindros y 3,8 litros, que desarrolla 355 PS. Acoplado a la caja de cambios automática, lo que en esta versión significa que puede circular sin problemas por la HafenCity de Hamburgo y acelerar cuando la carretera esté despejada ante usted. Las llantas de 19 pulgadas llevan neumáticos Michelin anchos, 235 delante y nada menos que 295 detrás, pues un 911 debe apoyarse firmemente sobre sus ruedas traseras, como un velocista en los tacos de salida.
Es un coche de cuatro plazas, lo que significa que, en teoría, puede llevar a sus hijos. En la práctica, esos asientos traseros son ideales sobre todo para su abrigo, su bolsa de la compra o una suegra rebelde que no le cae bien. Pero solo la idea de que sería posible le confiere al 911 un encanto práctico del que carece un puro biplaza.
Lo que más valoro de este ejemplar es que aúna carácter y documentación. Usted adquiere un coche con una historia clara, desde la primera inspección de entrega en Tokio hasta la última revisión técnica aquí en los Países Bajos, válida hasta bien entrado el año 2027. Sin dudas sobre su procedencia, sin misterios. Simplemente un 911 al que se le ha tratado bien durante toda su vida y que ahora está listo para un nuevo propietario con buen gusto.
Y seamos sinceros: un 997 Carrera S ha llegado ya a ese punto en el que su valor ya no baja, sino que empieza a moverse en la dirección contraria. Los entusiastas han descubierto esta generación, y no sin motivo. Ese es el punto óptimo: lo suficientemente moderno para conducirlo, lo suficientemente clásico para atesorarlo y lo suficientemente exclusivo como para que, dentro de unos años, mires tu factura de compra con una sonrisa.
Conducir un 911 nunca resulta aburrido. Al bajar del coche tras una vuelta, miras hacia atrás por encima del hombro, una y otra vez.
Este es uno de esos.
Características especiales
- Porsche 911 (997) Carrera S, año de fabricación 2005
- Motor bóxer de seis cilindros y 3,8 litros, 355 PS
- Cambio automático, tracción trasera
- Negro intenso metalizado (negro liso), elección de color minimalista
- Entregado nuevo en Tokio, Japón (Centro Porsche Hamadayama, 2005)
- Casi veinte años de mantenimiento en Japón, kilometraje anual muy reducido
- Sellado cerámico Angelwax Nebula (2024, con número de garantía)
- Llantas de aleación de 19 pulgadas, neumáticos de verano Michelin (235 delante / 295 detrás)
- Climatizador automático, control de crucero, asistente de aparcamiento
- Cuatro plazas, tapicería de cuero
- Inspección técnica válida hasta febrero de 2027
- Historial claro y documentado desde la entrega hasta la fecha
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